Si en la factura de energía de tu empresa aparece una línea que dice "energía reactiva", "reactiva inductiva" o "transporte de reactiva", estás pagando por algo que ningún equipo convirtió en trabajo. No es un error del comercializador: es un cobro previsto en la regulación. Pero casi siempre se puede evitar.
Dos energías en un mismo cable
Todo lo que se conecta a la red consume energía activa: la que se convierte en luz, calor, movimiento o frío. Es la que se mide en kilovatios hora (kWh) y la que uno espera pagar.
Los equipos con bobinas, como motores, transformadores, balastos y soldadores, necesitan además crear un campo magnético para funcionar. Ese campo se forma y se deshace sesenta veces por segundo, y para sostenerlo la red tiene que enviar y recibir energía todo el tiempo. Esa energía que va y vuelve sin convertirse en nada es la energía reactiva, medida en kilovoltiamperios reactivos hora (kVArh).
La reactiva no hace trabajo, pero ocupa espacio en los cables, en los transformadores y en la red que la lleva hasta tu empresa.
La analogía más común es la del vaso de cerveza: la cerveza representa la energía activa, la espuma la energía reactiva y el vaso completo, la capacidad que necesita la red para entregar ambas.
Cuanta más espuma hay, más grande debe ser el vaso para servir la misma cantidad de cerveza.
El factor de potencia
La relación entre lo que se aprovecha y lo que la red tiene que entregar se llama factor de potencia. Un factor de 1 significa que todo lo que entra se convierte en trabajo. Un factor de 0,8 significa que la red entrega un 25 % más de lo que la empresa usa.
Una planta con muchos motores trabajando a media carga, un centro comercial con escaleras eléctricas y aire acondicionado, o una bodega con iluminación antigua suelen estar por debajo de ese umbral sin que nadie lo sepa.
Por qué la cobran
El operador de red tiene que dimensionar cables, transformadores y subestaciones para la energía total, activa más reactiva. Si una empresa llena la red de reactiva, ocupa capacidad que le cuesta al sistema y a los demás usuarios. Por eso la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) permite cobrar el transporte de la reactiva que supera el límite, y desde la Resolución CREG 015 de 2018 el cobro crece si la situación se repite mes tras mes.
Dicho en plata: el cobro no es una multa por consumir mucho, es el precio de una instalación eléctrica que la empresa no ha corregido. Y como depende de la instalación y no del comercializador, la solución está de tu lado del medidor.
Qué sigue
En el siguiente artículo de esta ruta vemos cómo reconocer el cobro en la factura y saber si tu empresa está por debajo de 0,9. En el tercero, cómo corregirlo y cuánto tarda en pagarse.


